La consulta de revocación de mandato del gobernador de Oaxaca , Salomón Jara Cruz, dejó al descubierto una fractura interna en la llamada Cuarta Transformación, así como un evidente desgaste político en uno de los bastiones que Morena ganó en 2022 con el respaldo del PT y el Partido Verde.
El ejercicio ciudadano se llevó a cabo el pasado domingo 25 de enero y, aunque no fue vinculante, encendió alertas dentro y fuera del oficialismo.
De acuerdo con los resultados difundidos por autoridades electorales locales, 38% de los participantes votaron a favor de revocar el mandato por pérdida de confianza, una cifra que, si bien no alcanza para obligar a la salida del mandatario, sí refleja un fuerte descontento social.
Revocación en Oaxaca: Crisis de confianza y acusaciones de fraude en el revés electoral de Salomón Jara
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La consulta no logró el 40% de participación requerido para tener efectos legales; sin embargo, el resultado fue interpretado por actores políticos como un mensaje claro hacia el gobierno estatal.
En distintas casillas se reportaron votaciones mayoritariamente en contra de la permanencia de Jara, incluso en secciones donde tradicionalmente el Movimiento de Regeneración Nacional había obtenido respaldo.
Durante las semanas previas, el gobernador impulsó una intensa campaña de promoción del ejercicio, bajo el argumento de que “nadie puede estar por encima del pueblo”; no obstante, testimonios recabados el día de la votación señalaron prácticas clientelares, como la entrega de apoyos o insumos tras acudir a emitir el voto, lo que fue duramente criticado por la oposición.
Uno de los señalamientos más contundentes vino desde el propio Partido del Trabajo , aliado histórico de Morena en Oaxaca. Benjamín Robles, comisionado político de dicho instituto, aseguró que el resultado representa “una lección histórica” y acusó al gobierno estatal de intentar desvirtuar el ejercicio democrático.
Incluso afirmó que, políticamente, el mandato de Jara “terminó” con la consulta, pese a que legalmente continúa en funciones.
Aunque el Instituto Electoral local confirmó que la revocación no es obligatoria por falta de participación suficiente, analistas consideran que el ejercicio deja ver el cansancio ciudadano frente a gobiernos que no cumplen expectativas, así como el debilitamiento de la coalición que encabeza Morena a nivel estatal.
En un contexto preelectoral rumbo a 2027, el mensaje que deja Oaxaca podría replicarse en otras entidades donde la 4T enfrenta tensiones internas.
Con información de Fuerza Informativa Azteca, Daniel Jacobo.
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