El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cruzó este sábado al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, por cuestionar la reforma laboral que impulsa el Gobierno. El mandatario provincial había advertido que el proyecto “no tiene nada que ver con la libertad” y marcó desventajas para los empleados, a lo que funcionario nacional respondió: “Usted sugiere una bobada”.
Este viernes, en un discurso, Kicillof definió la situación laboral en la Argentina como “muy difícil” y aseguró que, según una encuesta a la que no nombró, el 57% de las familias no se puede tomar un descanso en medio del año. “Es récord y, a todo esto se suma la reforma que quiere meter Milei, la precarización laboral. Ni siquiera vas a tener tus días de vacaciones todos juntos, sino que va a decidir el empresario. No es libertad, es opresión”.
“La reforma de Milei no tiene nada que ver con esa libertad que tanto pregona. Si los trabajadores y las familias argentinas se quedan sin su derecho a descansar y a tomarse las vacaciones que les corresponden, esa libertad no es más que un discurso”, afirmó en sus redes sociales.
En este sentido, Adorni se hizo eco de las críicas y, en primer lugar, acusó a Kicillof de no leer el proyecto de ley de modernización laboral. “De ningún artículo se puede inferir la bobada que usted sugiere”. Además cuestionó al kirchnerismo y dijo que, durante sus gobiernos, los argentinos sufrieron “la verdadera pérdida de derechos”.
“Estos gobiernos nos llevaron a tener a más de la mitad del país bajo la línea de pobreza, una inflación descontrolada, control de precios, cepo cambiario, presión impositiva récord y un futuro que solo se veía en Ezeiza. Y no, no endeudamos a la Argentina: a diferencia de ustedes, este gobierno sí ha logrado disminuir la deuda pública”, añadió.
El Gobierno ha catalogado a la reforma laboral como uno de sus principales proyectos a aprobar en el corto plazo, ya que permitirá flexibilizar los empleos y aumentar las contrataciones. Lo cierto es que el Poder Ejecutivo quiere votarlo el 11 de febrero en el Senado y, de momento, es una incógnita si tendrá el respaldo de los parlamentarios o no.
El punto clave es la negociación con las provincias: los gobernadores quieren, a cambio de que sus espacios voten a favor, que el Gobierno modifique el capítulo de Ganancias, sin embargo, desde el oficialismo se resisten. El Instituto de Análisis Fiscal (Iaraf) estima que el costo fiscal inicial de los cambios solicitados sería de 0,22% del PBI, mientras que, tal como contó LA NACION, los gobernadores estiman que el impacto en los giros automáticos rondaría entre $5000 y $6000 millones mensuales.
A menos de dos semanas para el debate, se prevé que las cuentas reflejan 26 votos de apoyo al proyecto, 25 de rechazo y 21 legisladores que no han resuelto su voto y que, en su mayoría, responden a los mandatarios provinciales. De todos modos, las negociaciones continúan y desde el Gobierno se adjudican la responsabilidad de conseguir el aval.

