La 68.a edición de los premios Grammy celebrada anoche en el Crypto.com Arena de Los Ángeles dejó varios momentos memorables protagonizados por Bruno Mars, Sabrina Carpenter, Justin Bieber, Lady Gaga, Slash y un sinfín de estrellas de la música internacional. Aunque sin lugar a dudas, uno de los nombres más resonantes de la ceremonia fue el de Bad Bunny. Ganador en tres de las seis categorías en las que se encontraba nominado, con estos galardones el boricua no hizo más que extender su excelente presente profesional consolidándose a su vez como uno de los artistas del momento a nivel global.
De este modo, los gramófonos correspondientes a Álbum del Año (recibido de manos de Harry Styles), Mejor Interpretación Musical Global y Mejor Álbum Música Urbana quedaron en su poder gracias a la enorme repercusión de Debí tirar más fotos, su exitoso sexto álbum de estudio.
Visiblemente emocionado, a lo largo de la velada el músico de 31 años fue protagonista de un fluido y entretenido ida y vuelta con el anfitrión Trevor Noah y aprovechó también el momento de los agradecimientos para dejar en claro su postura ante los movimientos del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) y la más que delicada situación de los inmigrantes en Estados Unidos.
“Lo primero que quiero decir es: fuera ICE. No somos salvajes. No somos animales. Somos humanos y también somos estadounidenses”, expresó para luego concluir: “También quiero decirles a todos que es muy difícil no odiar en estos tiempos. A veces nos sentimos contaminados, pero el odio es lo que les da más poder. Lo único que es más poderoso que el odio es el amor, entonces tenemos que ser distintos en nuestra lucha. Tenemos que hacerlo con amor. Nosotros no los odiamos; amamos a nuestra gente, a nuestras familias, y esa es la forma de hacer las cosas: con amor. No lo olvidemos”.
Por demás satisfecho ante semejante reconocimiento proveniente de la industria musical (el último artista latino en ganar en la categoría Álbum del Año había sido Santana en el año 2000), Bad Bunny volverá a ocupar el centro de la escena este domingo 8 de febrero cuando junto a Green Day sean los encargados de musicalizar el entretiempo del Super Bowl LX que tendrá lugar en California, más precisamente en el Levi´s Stadium de Santa Clara. No obstante, la presente edición del tradicional evento de fútbol americano viene precedida por una inusual polémica entre los artistas convocados y el mismísimo Donald Trump.
Si bien el presidente de los Estados Unidos asistió al cierre del torneo el último año, desde la Casa Blanca informaron que esta vez no participaría del mismo. Según trascendió, porque hay mucha distancia entre Washington y California, donde se disputará el partido, y sobre todo porque el primer mandatario no ha visto con buenos ojos la elección de los artistas que animarán el famoso show de medio tiempo, es decir los ya citados Bad Bunny y Green Day.
“Creo que es una pésima elección. Todo lo que hace es sembrar odio. Terrible”, dijo sobre la decisión artística de la liga NFL para el medio tiempo. Sin embargo, luego puso en primer plano la distancia (unas cinco horas de avión entre la costa este y oeste de los Estados Unidos), lo que lo disuade de viajar, a pesar de que el último año no haya tenido problemas de hacerlo.
Indudablemente, en tiempos donde recrudece el accionar del ICE, con violentas detenciones y asesinatos, California no es el territorio más amigable para Trump.
Los músicos aludidos, si bien no hicieron referencias directas a la actuación en el partido y a la presencia o no de Trump, sentaron su posición no solo basados en los hechos violentos ocurridos en los últimos meses.
Más allá de que Bad Bunny actuará en el Super Bowl, desechó la idea de hacer gira por los Estados Unidos. Incluso, durante una serie de conciertos en su Puerto Rico natal, a mediados del último año, justificó su decisión de poner en primer lugar la seguridad del público.
“La gente de Estados Unidos podría venir aquí a ver el espectáculo. Los latinos y puertorriqueños de Estados Unidos también podrían viajar aquí, o a cualquier parte del mundo. Pero en Estados Unidos estaba el problema de que el ICE podría estar fuera de los conciertos. Y es algo de lo que hablamos y que nos preocupaba mucho”, afirmó el autor de “Baile inolvidable” que los próximos 13, 14 y 15 de febrero arribará al Estadio de River como parte del llamado “Debí tirar más fotos World Tour”.
Nacido el 10 de marzo de 1994 en Vega Baja, un municipio de Puerto Rico, Benito Antonio Martínez Ocasio, tal su nombre completo, adoptó el seudónimo artístico de Bad Bunny a partir de una fotografía de su infancia tomada durante un Domingo de Pascuas, en la que aparecía luciendo unas orejas de conejo sobre su cabeza. Hijo de un conductor de camiones y de una maestra de inglés ya retirada, Benito creció junto a dos hermanos menores en un hogar feliz, prefiriendo pasar el tiempo en su casa con su familia antes que deambular por las calles. Desde muy pequeño se sintió atraído por la música influenciado por su madre, quien solía escuchar melodías de salsa, merengue y baladas de artistas como Juan Gabriel.
Con apenas cinco años ya tenía decidido ser cantante y cuando a los 13 abandonó el coro de la iglesia comenzó a interesarse por figuras de la talla de Héctor Lavoe y Daddy Yankee. Debutó como solista interpretando “Mala gente”, el famoso tema de Juanes, en un certamen de talentos escolar. Y a pesar de su timidez durante sus años en el colegio secundario, solía hacer freestyles para entretener a sus compañeros, desarrollando así una reputación creativa y a su vez humorística. De todos modos, y más allá de la música, Benito tuvo otros intereses durante su adolescencia, como el skateboarding y la lucha libre profesional. Y si bien su madre quería que fuera ingeniero y su padre prefería que se dedicara al béisbol, él optó por tomar clases de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Puerto Rico en Arecibo.
“Soy de Vega Baja, un área pequeña que no es una metrópolis como San Juan que es de donde provienen la mayoría de los artistas del género. Eso es lo más sorprendente e increíble de todo esto: yo vine de la nada misma. Cuando estaba en la escuela solía pararme en el balcón de mi casa cantando y la gente se acercaba a escucharme”, declaró algunos años después respecto a sus comienzos musicales.
Cantante, compositor, productor discográfico y fanático de la moda, Bad Bunny se caracteriza por su entonación de tonos graves y su inclinación por estilos como el reggaetón y el trap aunque con el paso de los años su paleta de colores musicales se ha ampliado notoriamente hacia otros géneros. Después de ganar popularidad en SoundCloud, y mientras trabajaba como empaquetador en un supermercado, firmó contrato con el sello discográfico Hear This Music. Tras el éxito del tema “Soy peor” en 2016, su nombre comenzó a sonar cada vez más fuerte gracias a sus colaboraciones con Cardi B y Drake en “I like it” y “Mía”, alcanzando el primer y tercer puesto en la lista Billboard Hot 100 respectivamente.
Dos años después se alzó con el Grammy Latino a Mejor álbum de música urbana a través de X 100pre, su primer disco. En tanto, su reputación continuó en ascenso mediante el suceso de Oasis, el álbum lanzado en 2019 en colaboración con J Balvin y que incluyó los hits “Qué pretendes” y “La canción”.
El 2020 fue un año por demás activo para el ascendente artista boricua: en febrero participó del show del entretiempo del Super Bowl LIV como invitado de Shakira y poco después se convirtió en el primer artista latino urbano en aparecer en la portada de la revista Rolling Stone. También durante esos doce meses lanzó de manera escalonada YHLQMDLG (Yo hago lo que me da la gana), su segundo álbum; un compilado titulado Las que no iban a salir y, más tarde, su tercera producción discográfica (El último tour del mundo), además de posar para la portada inaugural de la versión digital de Playboy siendo el primer hombre en hacerlo desde Hugh Hefner, fundador de la célebre publicación.
Despertando cada vez más interés en el público de distintas latitudes, en 2022 alcanzó un rotundo éxito tanto de crítica como a nivel comercial de la mano de Un verano sin ti, su cuarto álbum de estudio que debutó en lo más alto del Billboard 200 de los Estados Unidos, convirtiéndose en su segundo número uno y el tercero en español en liderar dicho listado.
Dedicado a los fanáticos de la primera hora y centrado en el trap, el 13 de octubre de 2023 vio la luz su quinto trabajo discográfico. Nadie sabe lo que va a pasar mañana, tal su título, fue apoyado con una gira bautizada "Most Wanted Tour" recorriendo diferentes países durante gran parte de 2024. Según el propio artista, la intención original para dicho periplo era realizar presentaciones en pequeñas discotecas como las que solía ofrecer en sus inicios. Pero finalmente la idea fue descartada por obvios motivos logísticos.
No obstante, en los escasos momentos libres que surgían en plena gira, Bunny realizó una colaboración en el tema “Adivino”, perteneciente a La pantera negra, álbum de Myke Towers, y otra con Rauw Alejandro titulada “Qué pasaría” e incluida en el disco Cosa nuestra. Poco tiempo después dio a conocer “Una velita”, canción compuesta en homenaje a las víctimas del huracán María que azotó violentamente a Puerto Rico y que ese año cumplía su séptimo aniversario.
Si bien en un primer momento declaró públicamente que se tomaría un buen tiempo antes de dar a conocer nuevo material, lo cierto fue que hacia fines de 2024 sorprendió a sus fanáticos con el lanzamiento de “El club” y “Pitorro de coco”, primeros cortes de difusión de su futura producción discográfica.
Finalmente, y tal como lo había prometido, el 5 de enero de 2025 el nombre de Bad Bunny volvería a ser noticia gracias al lanzamiento de Debí tirar más fotos, su sexto y esperado álbum de estudio que lo consagró definitivamente y lo tiene hoy en lo más alto de la consideración mundial con su particular combinación de reggaetón, salsa cubana, denbow dominicano y tecno. Dicho trabajo estuvo acompañado por una monumental residencia musical de 30 fechas con epicentro en el Coliseo José Miguel Agrelot de Puerto Rico y que reunió a más de 400.000 espectadores como parte del “No me quiero ir de aquí tour”.
Mientras se aguarda con singular expectativa tanto su inminente presentación en el Super Bowl LX como su próxima llegada a nuestro país, Bad Bunny, el chico que pasó de cantar en el balcón de su casa a agotar estadios, batir récords en Spotify y YouTube y a erigirse en un orgullo para Puerto Rico, disfruta de una más que auspiciosa actualidad, plena de reconocimientos y premios como los que recibió anoche durante su triunfal desfile por los Grammy.

