Los brazos se extienden como ramas o espadas, las manos aletean semejantes a pájaros, los torsos giran cual trompos o calesitas y el sonido del bandoneón y de los metales emerge desde lo profundo. Son movimientos brutales, celestiales, o en composé, impulsados por las composiciones de Igor Stravinsky y Astor Piazzolla. Los cuadros son impecables.
Con sus cuerpos etéreos, Los bailarines están envueltos en sedas y satenes rojos, bordó, anaranjados, color piel. Por momentos, ellas son brujas en aquelarre. En otros, a las parejas las impulsa el tango hacia el beso y el abrazo. Ellos son guerreros que se desordenan para volver a armarse.
El tributo a Ana María Stekelman, que se estrenó esta semana con el título de Stekelman en tres tiempos, en el Teatro San Martín, se coronó con la entrega de un ramo de flores a la homenajeada. Julio Bocca subió al escenario para acompañarla, mientras el público aplaudía de pie. Los directores del cuerpo estable son Andrea Chinetti y Diego Poblette, herederos de la tradición de Stekelman, discípula a su vez de la legendaria Martha Graham.
La música de Stravinski (fragmentos de La consagración de la primavera) es una de las obras emblemáticas de los tiempos de las vanguardias históricas. Pone en escena un ritual pagano, donde una antigua comunidad celebra la llegada de la estación de las flores sacrificando a una virgen, quien debe bailar hasta morir para propiciar la fertilidad de la tierra. La de Piazzolla, produjo una revolución en la música ciudadana de Buenos Aires y su vigencia la ha convertido en un clásico de nuestra identidad.
La coreógrafa y bailarina, de 81 años, fue la creadora de Tangokinesis, un grupo de danza que combinaba el tango con la danza contemporánea. Antes, fundó el Grupo de Danza Contemporánea del teatro oficial, junto con Oscar Araiz y Mauricio Wainrot. El año próximo se cumplen cincuenta años de la vida de este conjunto.
Sobre el programa reversionado que se presenta en el teatro de la avenida Corrientes, Stekelman recordó que “son obras que hice hace mucho, pero no hubo correcciones, están idénticas, aunque a la vez son otras obras, porque los bailarines les dan su impronta. Verlas renacer es algo muy extraño, que me trastoca, porque en ese momento era muy joven”.
“Sin embargo, me siento identificada con cómo las baila esta compañía, sus integrantes son muy eficientes y cálidos, entienden los sentidos. Los movimientos son muy complejos y ellos los captan muy bien en su totalidad”.
Las tres piezas emblemáticas correspondientes a tres momentos distintos de su carrera son “Bailando en la oscuridad”, el dúo “Romance del diablo” y “La consagración del tango”, que creó tiempo atrás para que los bailara Bocca. Pueden verse hasta el 15 de este mes en la Sala Martín Coronado.
A pocos metros del edificio que diseñaron los arquitectos Mario Roberto Álvarez y Macedonio Oscar Ruiz, está el complejo La Plaza donde brilla Cecilia Ce, la psicóloga y sexóloga mediática cuya performance en los escenarios se inició con Beer & Sex Night en 2018, primero en café concert y después, desde 2021, en salas teatrales.
El nombre de su unipersonal actual es Encendé tu motor y se trata de un show participativo en el que realiza una pedagogía dinámica y con humor sobre la sexualidad, el símil de una conferencia en el que el deseo, el placer y las dificultades en el erotismo son los temas dominantes.
Vestida como una corredora de autos, la especialista en dar cátedra sobre las fantasías y las acciones sexuales se refiere al uso de los aceleradores y los frenos para conectarse con las sensaciones. Orgasmo, menopausia, punto G, desconexión, son algunos de los temas que matiza con la invitación a que los asistentes cuenten brevemente experiencias o hagan preguntas. No se trata de sugerir posiciones, ni de presionar a nadie mediante recetas El estrés puede ahogar el deseo en unos casos, mientras que a otros los prende. No hay que compararse ni meterse más presión: hay que entender las diferencias individuales con una mirada amorosa y compasiva“.
Una de las asistentes, la psicóloga Susana Scornavaca, señala que este tipo de espectáculos son positivos “porque hay mucha desinformación, incluso en las generaciones más jóvenes. Se confunde el uso del cuerpo con tener o no la información para tener o dar placer de una manera responsable. Hay mucho tabú sobre todo en las mujeres en pedir lo que nos gusta, en donde, de qué manera, en qué ritmo. Sigue habiendo una sexualidad orientada al varón. En las relaciones homosexuales hay otras coordenadas, no digo que lo pasan mejor, sino que tienen códigos. En las hetero, las mujeres queremos hacer sentir contento al varón y es urgente empezar a deconstruirlo porque entonces él sigue sin consultar y nosotras tenemos temor de decir por herir su hombría. La sexualidad sigue siendo falo céntrica, aunque algo está cambiando”.
Según Scornavaca, “debemos dejar de fingir”. Al consultorio llegan temas como “la incomunicación, la falta de deseo, ansiedad de desempeño, eyaculación precoz, muchísimo consumo de pornografía. Esto impide armar escenas favorables porque se tiene un guión pensado. Además, hay alguna diferencia de frecuencia entre hombres y mujeres. En teoría ellos quieren más veces que ellas, algo que también se está desarmando de a poco”.
Otro de los inconvenientes serios es la distorsión del esquema corporal, no habitar con comodidad el propio cuerpo. “Se piensa más en cómo se ven que lo que se siente. El pensamiento rumiante es un obstáculo. La idea es salir del formato exitoso de lo que es una relación sexual y armar la propia escena en donde dos personas o más, si hay consensos se sientan cómodos”.
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