La inflación continúa generando presión en los hogares porteños. El dato más reciente marcó 2,6% en febrero y un alza acumulada del 32,4% en los últimos 12 meses, sin embargo, este mes mostró una desaceleración en la suba de precios en comparación con el mes anterior que fue del 3,1%.
Esto también incide en los ingresos que necesitan los hogares para poder cubrir sus gastos básicos. Según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA), una familia tipo, compuesta por una mujer y varón de 35 años, con dos hijos varones de 9 y 6 años, necesitó $ 1.440.147 para no ser pobre. Ese mismo hogar, formado por dos adultos y dos menores, requirió $ 791.579,13 para cubrir sus necesidades básicas de alimentación y no caer en situación de indigencia.
La canasta básica total (CBT), además de alimentos, incluye varios gastos del hogar, como indumentaria, salud, transporte o educación, lo que define la “línea de pobreza”.
Un hogar de cuatro integrantes, conformado por un varón y una mujer, ambos de 35 años y dos hijos de 9 y 6 años, debió tener ingresos mínimos por un total de $ 2.269.215,60 para ser de clase media y máximo de $ 7.261.489,91.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) está compuesta por alimentos y productos esenciales que cubren los requerimientos nutricionales básicos. Los hogares cuyos ingresos no alcanzan ese monto se consideran en situación de indigencia.
La Canasta Básica Total (CBT) amplía la CBA e incluye bienes y servicios no alimentarios, como indumentaria, transporte, salud, educación y vivienda. Los hogares que superan la CBA pero no alcanzan la CBT se clasifican como pobres no indigentes.
La clasificación elaborada por el IDECBA distingue seis estratos socioeconómicos.
Por debajo de la línea de indigencia se encuentran quienes no logran cubrir las necesidades alimentarias básicas. Los denominados pobres no indigentes pueden costear la alimentación pero no la totalidad de sus necesidades esenciales. Luego aparecen los no pobres vulnerables, con ingresos entre la CBT y la Canasta Total (CT).
El segmento identificado como “medio frágil” se sitúa entre el valor de la CT y hasta 1,25 veces esa cifra. Recién por encima de ese monto comienza la clase media propiamente dicha, que se extiende hasta quienes perciben cuatro veces el valor de la CT. Los hogares con ingresos superiores a ese techo son catalogados como sectores acomodados.
El factor alquiler modifica sustancialmente estos cálculos. Las cifras del IDECBA no contemplan el gasto en vivienda, un dato crítico considerando que se estima que el 35% de los hogares porteños no son propietarios.


