Con una misa en la Catedral de Chascomús, su ciudad natal, en el día en que cumpliría 99 años, se puso en marcha este jueves el año del centenario del nacimiento de Raúl Alfonsín, quien presidió el país “en tiempos difíciles y de fragilidad democrática e institucional”. Así lo recordó en una sentida homilía el obispo local, monseñor Juan Ignacio Liébana, frente a los hijos, nietos, sobrinos, amigos y exfuncionarios del recordado líder de la Unión Cívica Radical, fallecido en 2009.
Estuvieron sus hijos Ricardo, Javier y Mara Alfonsí, junto al exvocero presidencial José Ignacio López, el exvicecanciller Raúl Alconada Sempé, el embajador Hugo Gobbi y varios colaboradores de su gobierno, como sus secretarias Margarita Ronco y Haydée Mollo, y el comisario Daniel Tardivo, quien fue jefe de su custodia durante 27 años.
A la misa oficiada en Chascomús se sumaron otros actos, como el homenaje realizado ante el monumento que recuerda a Alfonsín en la plaza Moreno, en la ciudad de La Plata. La UCR porteña también recordó en las redes sociales el nacimiento del líder partidario, en “una fecha que celebra a quienes creen que la democracia se construye participando y defendiendo las instituciones todos los días”.
Ante los familiares y amigos del expresidente que llenaron la catedral, monseñor Liébana destacó en su homilía que Alfonsín “supo construir democracia con cada decisión y gesto que fue realizando a lo largo de su mandato. Sin duda, pasó a la historia como el padre de la democracia”.
“Celebramos la memoria de nuestro presidente en un contexto mundial muy frágil y en un momento nacional muy delicado. Por eso, queremos pedirle a Dios la grandeza para dejarnos interpelar por lo que nos dejó el paso de Alfonsín por nuestra historia.”, expresó el obispo de Chascomús.
Al homenaje a Alfonsín, Liébana sumó el recuerdo de la elección del papa Francisco, el 13 de marzo de 2013, y transmitió su intención de “iluminar esta reflexión, con su voz clara y profética, sobre todo, expresada en su encíclica Fratelli tuti, sobre la fraternidad y la amistad social. Señaló que, con voz profética, el papa argentino
Escribió que “la historia da muestras de estar volviendo atrás. Se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos”, en referencia a la crisis actual.
A partir de las palabras de Francisco, el obispo recordó que cada generación ha de hacer suyas las luchas y los logros de las generaciones pasadas” y, en ese sentido, dijo que “la democracia ha de ser conquistada cada día. No nos podemos quedar cómodos e instalados en lo que otros han conquistado para nosotros. Nos toca a nosotros y a nuestra generación sumar nuestro aporte para la construcción democrática”.
Agregó que “la democracia se construye con una sana política y una reivindicación de este arte de hacer política como lo hizo Alfonsín.
Antes de finalizar la misa, el obispó Líebana invitó a José Ignacio López a compartir unas palabras. El antiguo colaborador de Alfonsín recordó las circunstancias que llevaron al presidente radical a hablar desde el púlpito para responder la homilía del vicario castrense José Miguel Medina en 1987, aunque aclaró que lo que más había molestado a Alfonsín había sido el guión de la misa, las palabras empleadas para acompañar la celebración litúrgica. También recordó que recuperó la condición de vocero el 31 de marzo de 2009, cuando la familia del presidente le pidió que anunciara su muerte. “Pude dar testimonio de que Raúl Alfonsín vivió en la fe en la que lo formó su madre”, cerró López.
