El clima de este miércoles 21 de enero en Estados Unidos estará marcado por la irrupción de aire ártico, la influencia de los Grandes Lagos y el desarrollo de un evento que podría dejar registros históricos de hielo y nieve desde el sur hasta la Costa Este.
Desde las primeras horas de este miércoles, el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) advirtió que una masa de aire extremadamente fría comenzó a expandirse sobre gran parte del territorio, especialmente detrás de un frente ártico que avanza desde las Planicies del Norte hacia el Medio oeste y el este del país norteamericano.
Este despliegue de aire polar no solo lleva temperaturas muy bajas, sino que además se combina con sistemas de baja presión que favorecen el desarrollo de nevadas intensas.
En particular, la región de los Grandes Lagos se encuentra bajo la influencia de lo que los meteorólogos denominan “efecto lago”. Dos sistemas de baja presión en superficie, asociados a energía de onda corta que gira alrededor de un centro de baja presión ubicado sobre la bahía de Hudson, generan condiciones ideales para nevadas persistentes en las zonas ubicadas a sotavento de los lagos.
De acuerdo con el NWS, las acumulaciones generales oscilarán entre seis y 12 pulgadas (15 y 30 centímetros), aunque se esperan montos superiores en sectores puntuales.
El avance del aire ártico no llega solo. Vientos intensos acompañan este descenso térmico, lo que potencia una sensación térmica peligrosa en amplias regiones. Según el NWS, en las Planicies del Norte los valores podrían caer por debajo de -50°F (-46°C), un umbral considerado extremadamente riesgoso para la salud humana.
Las temperaturas bajo cero y de un solo dígito se extenderán desde las Planicies del Norte durante el jueves hacia el valle del Misisipi Medio, el valle del Ohio y el noreste en los días siguientes. En este contexto, se mantienen activas advertencias y vigilancias por frío extremo, además de avisos por clima gélido en distintos estados del norte y del Medio Oeste superior.
Más allá del frío y las nevadas por efecto lago, el panorama del clima de este miércoles está dominado por la evolución de una tormenta invernal que podría adquirir características históricas.
De acuerdo con FOX Weather, un disturbio en niveles altos que avanza desde el oeste podría interactuar con una pronunciada ondulación de la corriente en chorro, lo que aportará la combinación perfecta de aire frío y humedad abundante proveniente del Golfo de México.
Este sistema tiene el potencial de extenderse a lo largo de más de 2000 millas (3218 km), lo que haría que impacte a más de 30 estados desde las Planicies del Sur hasta el Atlántico Medio. Millones de personas quedarían expuestas a fuertes nevadas, acumulaciones significativas de hielo y consecuencias directas como interrupciones del transporte y cortes de energía.
FOX Weather señaló que algunas ciudades podrían quedar en el centro del evento, con acumulaciones cercanas o superiores a un pie de nieve, es decir, alrededor de 12 pulgadas (30 centímetros). En paralelo, amplias zonas enfrentarán tormentas de hielo, uno de los fenómenos más disruptivos del invierno.
En estados del sur y del sureste, donde la infraestructura no suele estar preparada para este tipo de eventos, la formación de una capa de hielo de hasta 0,5 pulgadas (1,3 centímetros) representa una amenaza seria. Árboles y líneas eléctricas podrían colapsar bajo el peso del hielo, lo que generaría apagones prolongados y condiciones peligrosas para circular.
Por su parte, AccuWeather advirtió que este evento podría afectar a más de 150 millones de personas, con un impacto significativo en grandes áreas metropolitanas. Ciudades como Dallas, Austin, Oklahoma City, Nashville, Atlanta, Charlotte, Washington D.C., Baltimore, Filadelfia, Nueva York y Boston se encuentran dentro del corredor potencial de la tormenta.
El meteorólogo jefe de AccuWeather, Jonathan Porter, alertó que “potencialmente cientos de miles de personas podrían quedarse sin electricidad y calefacción durante días”, una situación que se vuelve aún más crítica ante temperaturas persistentemente bajas.
En algunos puntos, las temperaturas podrían mantenerse por debajo de 32°F (0°C) durante 48 a 60 horas consecutivas, lo que dificultará el derretimiento de nieve.


