Ser vecino de Estados Unidos tiene sus alcances y límites, como dijo este gran estudioso de la relación bilateral que fue Mario Ojeda Gómez.
Con un gobierno como el de Trump esta verdad es aún más acuciante. Hay algunas cosas que parecen estar quedando claras en cuanto a sus intereses en México que afectarán la negociación del T-MEC y, por lo tanto, las decisiones que deberán tomar los emprendedores y empresarios en México. Y no son necesariamente negativas para el país.
De acuerdo a lo establecido en la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de Estados Unidos publicada a fines del año pasado, es claro que la administración Trump busca encontrar y aprovechar recursos minerales y energéticos existentes en el mundo para que no permanezcan ociosos a la luz de su competencia con China. Su explotación, de acuerdo con la ESN, la va a realizar Washington con sus aliados cercanos - potencias medias a nivel mundial - entre los cuales se menciona a México.
Por lo que se ha sabido sobre cómo se han venido desarrollando las negociaciones del T-MEC, la dimensión energética será fundamental. A raíz del nuevo enfoque del gobierno estadounidense, la Presidenta Sheinbaum ha tenido que adecuar su acciones, si bien no su retórica. Dos ejemplos bastan para ilustrar esto.
Recientemente la Comisión Federal de Electricidad (CFE) acaba de emitir lineamientos para celebrar contratos mixtos en conjunto con la iniciativa privada. Indudablemente nada impide que el Consejo de Administración de la empresa paraestatal pueda aprobar lineamientos para esquemas de inversión mixtos para la generación de energía eléctrica.
Esto contrasta con el modelo que se trató de imponer el sexenio anterior, donde incluso se condenaba retóricamente a la iniciativa privada, sobre todo en lo que se refiere al sector energético.
Por ahora estos cambios que se quieren introducir parecen modestos pero estos podrían ampliarse dependiendo de qué tanto el gobierno de Estados Unidos esté interesado en que esto ocurra. Y parece que lo estará, al menos mientras Trump se encuentre al frente.
El segundo ejemplo es quizás el más relevante. De acuerdo con información disponible, la Presidenta mexicana y el líder estadounidense hablaron de posibles reformas al T-MEC en materia de minerales críticos.
Cualquiera que haga una comparación entre este hecho y el contenido de la ESN, no podrá evitar arribar a la conclusión de que México va a formar parte de un nuevo esquema de explotación de recursos físicos en conjunción con Estados Unidos, sobre todo en lo que se refiere al mundo del futuro.
De ser cierto todo esto, se abren horizontes posibles para la inversión inteligente en México que lleve al país a un mayor estadio de desarrollo. El momento ha llegado para un gran acuerdo político-económico entre las diversas fuerzas políticas para aprovechar este momento plástico.


