La barbacoa —con sus tacos de carne que se deshace tras horas de cocción, el jugo de limón que aporta el balance perfecto a lo salado del consomé y una salsa picosa que cierra el festín con broche de oro— es un platillo común en el desayuno.
Ya sea para sobrellevar el clásico ‘domingo de bajón’, como remedio para curar la cruda o como una alternativa para desayunar entre semana, se ha convertido en uno de los platillos favoritos de muchas personas.
Pero ¿qué tan saludable es comer barbacoa? Antes de decidir eliminar por completo este platillo típico mexicano y cambiarlo por bowls de avena con plátano, debes saber que no hay por qué ser tan drásticos.
En ciertos casos, la barbacoa puede ser un desayuno que ayude a variar la alimentación: “No es que no lo puedas comer, se trata de saber cuándo y en qué cantidades”, explica Francisco Cruz Méndez, especialista en Nutriología Clínica, en entrevista con El Financiero.
Hacer un buen desayuno por las mañanas es importante si se busca tener energía durante el resto del día, ya que omitir la primera comida o hacerlo de manera inadecuada puede ocasionar problemas a corto y largo plazo.
“Muchas veces los efectos van desde bajo rendimiento, dolores de cabeza, mareos e irritabilidad, debido a que al cuerpo y al cerebro les faltan nutrientes”, comenta Francisco Cruz.
El experto explica que un desayuno adecuado debe guiarse por el Plato del Bien Comer, al incluir suficientes frutas, verduras, cereales y proteínas. Axel Ochoa, nutriólogo clínico, añade en entrevista con El Financiero que también son importantes las grasas saludables.
¿Y qué ocurre con la barbacoa? Si bien este alimento contiene proteínas, verduras, grasas y carbohidratos, Francisco Cruz explica que hay algunos grupos nutricionales en los que este platillo “se queda corto”.
“La verdura que le ponemos, a lo mejor, no es suficiente en la cantidad que se recomienda. Entonces ahí nos quedamos cortos (…) Además, recordemos que estas carnes de origen animal tienen un poco más de grasa saturada”, señala.
Una opinión con la que coincide Axel Ochoa, quien agrega que la proporción entre colesterol y proteína puede no dejar “muy bien parada” a la barbacoa: “Hay diversas investigaciones que relacionan el consumo frecuente de grasas saturadas con elevaciones de colesterol y triglicéridos”.
El nutriólogo también advierte que la barbacoa suele acompañarse de bebidas azucaradas, como refrescos: “Todo ese conjunto es lo que de repente dificulta que podamos llamarlo un desayuno saludable”.
A pesar de ello, no todo es negativo. Ambos especialistas coinciden en que, aunque no es el desayuno más saludable, sí se puede consumir de manera ocasional sin riesgos, siempre y cuando se mantenga una alimentación balanceada y no se padezcan enfermedades.
“No lo recomendaría como el desayuno predilecto, pero tampoco es que unos cuantos platos de barbacoa al mes vayan a causar estragos en la salud de una persona”, comparte Axel Ochoa.
“Muchas veces se sataniza y se dice: ‘no, si tiene mucha grasa, ya no lo puedes comer’, y no es que no lo puedas comer, sino saber cuándo y en qué cantidades”, añade Francisco Cruz, quien explica que, en porciones adecuadas o de forma ocasional, “la barbacoa podría ser muy eficiente para romper el ayuno”.
Como sucede en cualquier tema de salud, la respuesta depende de las características de cada persona; sin embargo, existen algunas pautas generales que ayudan a definir cuánta barbacoa consumir para evitar efectos secundarios.
Axel Ochoa indica que, en un desglose rápido, un plato de barbacoa puede aportar cerca de 500 kilocalorías, a las que se suman alrededor de 200 kilocalorías del consomé, además de los carbohidratos.
“Estamos hablando de que un plato de barbacoa podría tener aproximadamente 800 kilocalorías. Es una buena cantidad si consideramos que las guías alimentarias recomiendan alrededor de 2,000 al día”, explica. Por ello, recomienda que la porción sea “un poco más pequeña de la medida estándar”.
Sobre la frecuencia, el experto señala que si se realizan tres comidas al día, se tiene un total de 90 comidas al mes: “De esas 90 comidas, si tres o cinco son poco saludables, todavía quedan 85 que van a hacer todo el trabajo”, explica.
Esto significa que se puede consumir barbacoa entre tres y cinco veces al mes, siempre que el resto de la alimentación sea saludable, balanceada y no existan padecimientos que lo impidan.
O, como lo resume Francisco Cruz: “Yo recomendaría que fuera de una a dos veces a la semana, intentando que la dieta tenga mayor variedad”. Además, existen medidas para evitar que este desayuno incremente su carga calórica.
“Hay que ser sabios al elegir la bebida con la que se va a acompañar”, señala el especialista, quien recomienda optar por agua natural. Axel Ochoa coincide y sugiere también aguas de limón o jamaica, pero sin azúcar.
Otra forma de mejorar la calidad nutricional de la barbacoa es agregar más verduras al consomé, en la medida de lo posible, y evitar preparaciones que añadan más grasa de la que ya contiene el platillo.
Aunque la barbacoa y los bowls de avena pueden convivir en perfecta armonía dentro de una alimentación balanceada, si aún te preguntas cuál es mejor, la respuesta es sencilla.
Francisco Cruz explica: “No es que haya alimentos mejores o peores, buenos o malos, como muchas veces se dice; solo hay que decidir qué es lo mejor para nosotros”. Todo dependerá del contexto y de la alimentación habitual.
“Yo creo que es diferente. La realidad es que hay ciertas ocasiones en las que incluso un plato de barbacoa puede ser una buena opción”, comenta Axel Ochoa, quien señala que ambas alternativas compiten en categorías distintas desde el punto de vista nutricional.
Los bowls de avena con fruta, miel y yogur aportan una alta cantidad de vitaminas, minerales y nutrientes; sin embargo, también tienen un punto en contra: la mayoría de sus ingredientes son carbohidratos.
“Como desayuno, incluso la barbacoa podría estar un poco más balanceada que el típico alimento con yogur y fruta”, explica el nutriólogo; no obstante, el bowl de avena supera el perfil nutricional del platillo mexicano.
Por ello, todo dependerá de cómo se combinen los alimentos. En el caso de la avena, lo ideal es que acompañe a otros alimentos (como el huevo a la mexicana) y no consumirla sola, ya que no es un desayuno completo, sino un complemento.
“Una alimentación adecuada, es aquella que puede nutrir”, concluye el nutriólogo clínico. Si tienes dudas sobre qué es lo mejor para ti, lo ideal es acudir con un especialista en nutrición, porque cada caso es diferente.

