En un país caracterizado por la extensión y diversidad geográfica como la Argentina, la aviación no es solo un medio de transporte: es un sector clave para el desarrollo. La conectividad aérea es fundamental para integrar regiones, impulsar economías locales, fortalecer el turismo y ser funcional para múltiples actividades productivas que dependen de su eficiencia para ser competitivas.
A pesar de todo el potencial, el sector aeronáutico aún no está pensado de manera integral dentro del esquema de crecimiento del país. Se trata de una actividad de alto costo, con márgenes reducidos y alto nivel de riesgo. Esto requiere planificación, reglas claras y una conducción que entienda su aporte estratégico más allá del segmento aerocomercial.
En los últimos años, la industria mostró señales claras de su potencial. El tráfico de pasajeros alcanzó cifras récord y se impulsaron reformas regulatorias que modernizaron el marco normativo, alineándolo con estándares internacionales. No obstante, aún queda mucho por recorrer para que estas medidas se traduzcan en competitividad.
Con el objetivo de poner estos temas en agenda, visibilizar el impacto transversal del sector y debatir los desafíos pendientes, LA NACION realizará la segunda edición del Summit de Aviación y Turismo el próximo 18 de marzo.
La agenda reunirá a los principales referentes de la aeronáutica argentina para analizar oportunidades, obstáculos y el rol que la aviación puede ocupar en el desarrollo del país. La apertura será con un mano a mano con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, en el que se abordará el proceso de reformas regulatorias que atraviesa el sector aerocomercial y su impacto sobre la actividad.
El encuentro también incluirá paneles con algunos de los principales ejecutivos de la industria aerocomercial y aeronáutica. Entre ellos, los número uno de compañías como JetSMART, Aerowise y Air Europa analizarán la evolución del mercado aerocomercial argentino, el impacto de las reformas regulatorias, el desarrollo de infraestructura y el rol de la tecnología para mejorar la eficiencia operativa en un sistema cada vez más integrado a escala global. También participará Fabián Lombardo, presidente y CEO de Aerolíneas Argentinas, quien tratará el desafío de mejorar la competitividad y la eficiencia del transporte aéreo en el país.
Otro de los bloques estará dedicado a la llamada aviación productiva y a los servicios aeronáuticos especializados, con la participación de los número uno de compañías como Pacific Ocean, Aerotec y JetHQ, junto a Banco Comafi, que aportará la mirada del sector financiero sobre las herramientas de financiamiento para la actividad.
El turismo y la evolución de las experiencias de viaje también tendrán un lugar central en la agenda. Ejecutivos de compañías como Almundo, Arakur Ushuaia y Club Med compartirán su mirada sobre cómo están cambiando los viajeros, el crecimiento de destinos de naturaleza y la consolidación de nuevas experiencias turísticas que están redefiniendo la forma de viajar.
El Summit también contará con espacios de análisis estratégico y de tendencias del sector, con presentaciones de especialistas como el asesor en desarrollo turístico Eduardo Outeiral, el analista de viajes Sir Chandler y la consultora en tendencias de consumo Mariela Mociulsky, quienes aportarán una mirada sobre los cambios en los hábitos de viaje, el impacto de la inteligencia artificial y las transformaciones que atraviesa la industria a nivel global. También participará el abogado Diego Fargosi, con quien se tratará el impacto que puede traer la desregulación en el crecimiento del sector aéreo y qué falta para atraer inversiones.
A modo de cierre se contará con la participación de Daniel Ketchibachian, CEO de Aeropuertos Argentina, quien analizará el rol de la infraestructura aeroportuaria en la expansión de la conectividad aérea y los proyectos que buscan acompañar el crecimiento del sistema aerocomercial argentino.
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La Argentina es la octava geografía del mundo. En un territorio extenso, con rutas limitadas y sin trenes, la conectividad aérea es una condición básica para integrar regiones, su gente y actividades productivas. Estas características estructurales se ven agravadas, a su vez, por dificultades históricas: trabas administrativas, regulaciones fragmentadas y ausencia de una conducción estratégica que contemple a la aeronáutica como motor de desarrollo.
Aun así, el potencial existe. Se necesitan aliados estratégicos y medidas concretas para que este sector despegue. La Argentina supo ser una potencia aeroespacial hasta la década del setenta, con desarrollos pioneros en fabricación de aeronaves y capacidades técnicas, impulsadas por emprendedores y pymes, que apuestan por el sector en distintos puntos del país, como Mendoza y Santa Fe.
Como se remarcó en la primera edición del Summit, uno de los grandes desafíos es dejar de mirar a la aeronáutica como un privilegio y empezar a entenderla como un servicio y, en muchos casos, como una herramienta de trabajo indispensable. Con la aviación, tareas de relevamiento que pueden llevar una semana por tierra se resuelven en un solo día.
En este contexto, uno de los ejes del próximo Summit 2026 será analizar cómo seguir ampliando las herramientas de financiamiento disponibles para el sector aeronáutico, un aspecto clave para acompañar inversiones en aeronaves, infraestructura y tecnología. También se abordarán los avances y desafíos vinculados a los procesos administrativos y la necesidad de continuar simplificando certificaciones y requisitos dentro del sistema regulatorio de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), con el objetivo de mejorar la competitividad y acompañar el crecimiento de la actividad.
La aviación argentina trasciende al segmento aerocomercial, que funciona como la cara más visible de un entramado mucho más amplio de actividades productivas con impacto directo en la economía. Incluye desde la fabricación de aeronaves, la formación de pilotos y el mantenimiento, hasta la aviación agroaérea, la lucha contra incendios forestales, los vuelos sanitarios, el apoyo a la minería y la aviación privada, entre otros servicios esenciales.
Gracias a la estabilidad macroeconómica, los acuerdos bilaterales de cielos abiertos y el impulso desregulatorio llevado adelante en los últimos años, el tráfico de pasajeros aéreos en la Argentina alcanzó cifras récord, superando los números anteriores a la pandemia. Pero este impulso reciente no siempre se traslada a esos otros sectores de la aeronáutica que pugnan por transformaciones profundas para poder sortear los retos actuales y futuros.
El turismo es clave para impulsar al sector. Durante 2024 y 2025, la actividad mostró un crecimiento exponencial, aún con sus desafíos operativos y de capacidad, especialmente en un país donde los costos de los vuelos de larga distancia siguen siendo elevados. En ese contexto, el desarrollo de modelos que aprovechen el tráfico “behind” (pasajeros locales que conectan con vuelos internacionales) aparecen como una estrategias clave para seguir sacando ventaja para sostener rutas, fortalecer la conectividad y posicionar a la Argentina como hub regional.
No hay dudas que el futuro de la aviación en Argentina se ve prometedor, pero que se trata de un esfuerzo colectivo, donde todos los actores deben trabajar juntos para hacer que nuevas rutas sean viables. El reto es ofrecer las mejores condiciones para que los viajeros puedan disfrutar de conectividad internacional de calidad.
“La Argentina es un afluente importante. Fue el turismo hacia el exterior, impulsado por varios factores, entre los cuales está la estabilidad macroeconómica; los acuerdos bilaterales de cielos abiertos, que promovieron la conectividad directa de viajeros del interior hacia destinos de interés turístico; y el incentivo genuino de conocer y disfrutar experiencias, apalancadas por la enorme promoción que, en forma espontánea, se da en el marco de la interacción masiva en redes sociales, que estimulan una variedad de opciones, alternativas, medios y destinos”, asegura Alejandro Magariños, director ejecutivo de FlyNetwork Aviation Management.
“Es importante destacar el rol estratégico que tiene la aviación en general, o sea, el avión como medio de conexión en un país cuya extensión lo coloca en el puesto número ocho del planeta, donde no hay infraestructura vial ni ferroviaria suficientemente necesarias para desplegar todo su potencial económico, integrando sus regiones, sociedad y cultura”, agrega Magariños.
De cara a este año, el principal desafío es transformar los avances normativos en resultados concretos. Para lograr exprimir todo su potencial, la industria necesita colaboración, consistencia y una mirada estratégica que articule al sector público y privado, evitando interpretaciones fragmentadas que desvirtúen el espíritu de las reformas. Escuchar a los jugadores más influyentes y ‘veteranos’ del sector, y también a los jóvenes emprendedores que buscan revitalizar el ecosistema explotando nuevas aristas.
La aviación argentina necesita de programas de incentivos específicos, desarrollo de infraestructura aeroportuaria, modernización de los sistemas de navegación aérea y un rediseño del espacio aéreo.
Este año será clave para esta industria que necesita de estadísticas confiables: está prevista la presentación del primer informe específico sobre el uso de drones y helicópteros en el sector agropecuario, un segmento en el que la Argentina se destaca a nivel global, con una de las flotas de aeroaplicación más grandes del mundo.
La aviación agrícola, con cerca de mil aeronaves operativas, es un eslabón central en la producción de alimentos, fibras y biocombustibles, con impacto positivo en la economía, el empleo, la seguridad y el cuidado del ambiente.
“El año pasado marcó un hito en la modernización del marco regulatorio de la aviación civil argentina. La eliminación de restricciones, la simplificación de procesos y la actualización de normativas clave abrieron un escenario más competitivo y preparado para crecer”, señala Magariños, quien celebra estos avances como fruto de un esfuerzo colectivo entre el sector público, privado e intersectorial.
De todos modos, advierte que el desafío es gestionar ese cambio con eficiencia y visión de largo plazo, alineando recursos y prioridades para consolidar un ecosistema aeronáutico moderno, eficiente y estratégico.
El Summit de turismo y aviación que organiza LA NACION es un evento que pone estos temas en carpeta y la importancia de la intervención del sector público para impulsar inversiones en el país.

