En Argentinos, ¡a las cosas!, Martín Kohan recupera la célebre “sugerencia” de José Ortega y Gasset (que el filósofo español lanzó primero en una conferencia en La Plata en 1939 y que luego incluyó en el libro Meditación del pueblo joven) para presentar una colección peculiar de objetos, lugares, personajes y sucesos históricos que remiten a la tan mentada “argentinidad”. En una operación de arqueología cultural, el autor de Ciencias Morales no ofrece un tratado sociológico con pretensiones académicas sino un ensayo, a la vez profundo y coloquial, sobre la identidad nacional.
A lo largo de veinticinco capítulos breves (con títulos como “Una mesa de bar”, “Un vestido”, “Un edificio”, “Una bandera”, “Un mural”), Kohan despliega una constelación de “cosas” que disparan reflexiones lúcidas y forman una cartografía amplia: del combate de San Lorenzo a los fusilamientos de 1956 y la reconstrucción periodística de Rodolfo Walsh en Operación masacre; de los cuadernos Rivadavia de tapa dura al mítico gol de Maradona con la mano; de la ruta del fin del mundo a los slogans más pegadizos de la publicidad local. En la decisión del autor de convocar a lectores de saberes y edades diversas, a través de guiños cómplices y dosis justas de humor, reside la clave de este libro atravesado por la Historia, pero también por la política, la cultura popular y la literatura.
Así, vinculadas a algunas de las “cosas” (“¿Qué cosas, exactamente?”, pregunta Nabokov en la misma página donde se lee la frase de Ortega y Gasset) aparecen figuras como San Martín, Rosas, Rivadavia y Perón y, también, Güiraldes, Borges, Bioy Casares, Cortázar y Gardel. Y hay fetiches, claro: el Renault 12 como símbolo del auto “sin mito, sin aura, sin épica” que alcanzó “esa paradójica condición de especial que radica en no ser especial”.
Respaldado por una serie de fuentes bibliográficas y referencias que pueden consultarse en las páginas finales, Kohan enhebra con habilidad y agudeza logros y fracasos (tanto en batallas como en mundiales de fútbol) que marcaron la idiosincrasia argentina. Y propone repensar la realidad a partir de una idea de Ricardo Piglia: “Hay que escribir la historia de las derrotas”. Lo dice en el apartado sobre el deslumbrante mural de Maradona pintado por Martín Ron en la pared de un edificio de la avenida San Juan y Solís. A Kohan le sorprende que, de todos los “Maradonas” posibles, el artista haya elegido el de la final del Mundial 90, cuando la Argentina perdió con Alemania. “La imagen de este mural es entonces la imagen de una derrota”, sentencia, para luego rematar: “Y es que esa otra historia, la de las derrotas, que también hay que pensar o que contar o que escribir, difícilmente disponga de un héroe nacional tan rotundo como fue Maradona ese día”.
Argentinos, ¡a las cosas!
Por Martín Kohan
Seix Barral
211 páginas
$ 26.900


